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Mujeres que mueven la economía del Perú: ¿qué necesitan para consolidar sus negocios?

Ellas generan su propio empleo, pero también compiten entre ellas en vez de asociarse, opinan expertos

Vaneza Caycho Ñuflo es carpintera pero no una más. Ha sabido incorporar la tecnología en la fabricación y diseño de muebles de madera que vende tanto en el Perú como en el extranjero. Ella creó en el 2014 la empresa iFurniture #CarpinteríaDigital, un negocio que además de ofrecer muebles de madera al gusto de los clientes, dicta programas de capacitación para jóvenes emprendedores.

Después de ocho años de arduo trabajo, ya puede decir con tranquilidad que su empresa está consolidada y que, a pesar de los vaivenes dramáticos que atravesó durante la pandemia -cuando el mercado de muebles se contrajo- ha superado la crisis y retomado con bríos la producción, cuenta esta arquitecta a la agencia Andina.

Tecnología para crecer

Pero para Vaneza no fue fácil llegar a este punto. Tuvo que aprender a empoderarse, cuenta. Primero, a enfrentar la desconfianza de quienes creían que por el hecho de ser mujer no podía hacerse cargo de una empresa de muebles, y menos si era del negocio familiar.

Había visto cómo su abuelo, líder del negocio, estaba perdiendo clientes ante la venta de muebles chinos en las grandes tiendas comerciales y la preferencia de la gente por los enseres de melamina.

“Eran más baratos y no había manera de competir con esos precios. Además, mi abuelo trabajaba a la antigua y se demoraba para fabricar los muebles. Yo le decía que tenía que cambiar, no podía seguir así. Él no lo entendía”, recuerda.

Cambiar mentalidades

Gracias a esa inquietud, llevó un curso internacional en la Universidad Nacional de Ingeniería, en donde descubrió que existía el corte de madera por computadora. Esto cambió su historia porque se dio cuenta que, con tecnología, daría un salto. Se presentó a una convocatoria del Ministerio de la Producción, ganó un financiamiento y creó iFurniture, #CarpinteríaDigital.

Hoy es una empresa moderna, digital, de base tecnológica que potencia el diseño y proceso de fabricación de muebles personalizados, flexibles, modulares y con clientela en países como Argentina, Colombia, México, España, entre otros.

No exporta muebles, sus diseños son los que viajan de forma digital y su empresa busca aliados fabricantes en el país que le hace el pedido. Empezó con los países arriba mencionados, pero está relacionándose con otros más. “Nuestros diseños, como los del diseñador que localizamos en cualquier parte del mundo, los transferimos. Tenemos una red de diseñadores y fabricantes de muebles de madera”.

“Ese impulso emprendedor que nace de la escasez y necesita herramientas para potenciarse. Por eso estoy convencida de que las mujeres emprendedoras necesitan cambiar su mentalidad en base de capacitación”, sostiene.

Es necesario que se asocien

Para el presidente de la Asociación de Emprendedores del Perú (ASEP), Fernando Calmell del Solar, las mujeres emprendedoras necesitan prepararse en aspectos económicos, habilidades blandas, pero sobre todo en asociatividad y productividad para crecer y consolidarse, como ocurrió en los países del sudeste asiático (Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam).

Allí, los Estados se dieron cuenta de que las micro y pequeñas empresas debían asociarse para fortalecerse y estandarizarse, y responder así a las demandas del mercado.

“En el Perú, uno ingresa a una galería y encuentra decenas de puestos que ofrecen lo mismo y compiten entre ellas. Se canibalizan. Si se asocian, pueden incrementar su productividad y atender pedidos de mayor volumen”, señala.

Calmell del Solar explica que la mayoría de emprendimientos femeninos se ubican dentro de diferentes sectores productivos. En manufacturas, por ejemplo, su presencia llega al 60 % en los subsectores textil, confecciones y calzados.

En el sector servicios, se encuentran en los subsectores de alimentos y bebidas, belleza y bodegas (comercio al por menor). En este último, por ejemplo, existen más de medio millón a nivel nacional y el 80 % está en manos de mujeres, indica.

“Con estos datos, observamos que en el Perú la mayoría de empresas son de autoempleo y están a cargo de mujeres que generan su propio empleo para vivir”, refiere el presidente de ASEP.

De emprendedoras a empresarias

En ASEP participan más de 15 mil afiliados a nivel nacional. El 45 % son mujeres de los sectores de servicios, comercio y manufactura. La organización se ha propuesto aumentar el número de socias porque cada vez son más los emprendimientos femeninos, refiere Calmell del Solar.

Y es que las mujeres emprendedoras necesitan más apoyo para dar el salto de emprendedoras a empresarias, sostiene. Ellas sacan adelante a sus familias, y al solicitar servicio de taxi de un vecino o comprar insumos, generar puestos de trabajo y pagar impuestos, reactivan su comunidad.

“El problema en nuestro país es que los emprendimientos no pasan del año y medio, y en la pandemia muchos se gestaron de forma empírica, por la necesidad. Si las mujeres son las que en su gran mayoría los impulsan, el Estado tiene que responder de otra manera. Tiene que reconocer que son empresarias, no micro empresarias no pequeñas, sino empresarias, solo de esta manera les dará otro tratamiento”, sostiene.

Así, propone que el Estado apruebe normas para que las micro y pequeñas empresas (Mype) de los subsectores textil, madera y confecciones atiendan pedidos del sector público; y para que cada ministerio cuente con un viceministerio de Mype.

Inclusión financiera

Si bien faltan generar mejores condiciones para que las mujeres que emprenden un negocio se conviertan en empresarias de una micro o pequeña empresa, las cajas municipales se han convertido en un importante soporte financiero para que ese cambio sea una realidad.

Ana Lucía Pinto, jefa del departamento de Proyectos y Cooperación Técnica de la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (Fepcmac), refiere que desde la creación del Sistema Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (CMAC) se ha impulsado la integración del enfoque de género en las políticas internas y externas de las cajas municipales del Perú, con el objetivo de fomentar la inclusión financiera de las mujeres y promover el emprendimiento en el Perú.

Las CMAC tienen una proporción prácticamente paritaria de colaboradores y clientes tanto a nivel del crédito como del ahorro, y actualmente están atendiendo a 1.2 millones de microempresas, de las cuales el 50% están lideradas por mujeres, señala.

“Las mujeres no necesitan condiciones diferentes de crédito que los varones, por eso es importante resaltar que en nuestro país no existen barreras regulatorias ni de acceso que impidan otorgar créditos a mujeres y hombres por igual”, comenta.

Pinto cuenta que, durante el 2021, el monto de crédito promedio otorgado por las cajas municipales de ahorro y crédito a las mujeres ascendió a S/ 4,000 mientras que a los hombres a S/ 8,000. Sin embargo, en general, colocaron más de un millón de créditos por menos de 1 mil dólares.

Cifras de emprendedoras

De acuerdo con la información sistematizada por el Ministerio de la Producción (Produce), el número de micro y pequeñas empresas (Mype) lideradas por mujeres en el 2021 ascendió a 2.1 millones.

Esa cifra revela una recuperación de más de 716 mil mujeres emprendedoras (+48.7%) en comparación al 2020, pero inferior en 167 mil mujeres emprendedoras (-7.1%) respecto a los niveles de pre-pandemia 2019, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) y el Padrón de contribuyentes de la Sunat.

En el 2021, el número de Mype conducidas por mujeres representó el 41.0% del total a nivel nacional, menos de -1.7 puntos respecto a los niveles de pre-pandemia 2019.

Por regiones y sectores

Según Produce, el 24.3% de las mujeres emprendedoras se encuentra en Lima, mientras que el 44.2% se encuentra distribuido en las regiones de Piura (7.8%), Puno (7.5%), Cusco (5.9%), La Libertad (5.7%), Cajamarca (4.6%), Junín (4.4%), Lambayeque (4.2%) y Arequipa (4.1%).

En el 2021, identificó que más de la mitad de las Mype son dirigidas por mujeres. En Puno (58.1%), Ica (56.7%), Tumbes (52.0%) y Lambayeque (51.2%), mientras que en Pasco (27.1%), Apurímac (27.2%), Cajamarca (28.9%), Huánuco (29.1%) y San Martín (29.9%).

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