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Áreas de conservación regional: ¿Qué tipos de espacios son y cómo protegen el ecosistema?

Estas áreas se destacan por su enfoque en la protección de ecosistemas vitales y especies emblemáticas.

En Perú, se han establecido 32 Áreas de Conservación Regional (ACR) que desempeñan un papel crucial en la protección de la biodiversidad y el desarrollo sostenible. Estas áreas, propuestas y gestionadas por los gobiernos regionales en colaboración con las comunidades locales, están respaldadas por un régimen legal especial para garantizar su protección en beneficio de la sociedad.

Las ACR son consideradas como Áreas Naturales Protegidas (ANP) y se clasifican dentro de las áreas de uso directo, lo que significa que se permite el aprovechamiento y la extracción de recursos naturales siempre que esté en línea con los objetivos de conservación del área.

En Perú representan una piedra angular en la estrategia nacional de conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible. Estas áreas se destacan por su enfoque en la protección de ecosistemas vitales y especies emblemáticas, al mismo tiempo que fomentan la participación activa de las comunidades locales en su manejo y beneficio.

Una característica distintiva de las ACR es su flexibilidad en términos de uso de recursos naturales. A diferencia de algunas categorías de áreas protegidas que imponen restricciones estrictas sobre las actividades humanas, las ACR permiten un cierto grado de aprovechamiento de recursos naturales siempre que se realice de manera sostenible y compatible con los objetivos de conservación. Este enfoque reconoce la importancia de equilibrar la conservación ambiental con las necesidades económicas y sociales de las comunidades locales que dependen de los recursos naturales para su sustento.

Además, las ACR sirven como laboratorios vivos para la investigación científica y la educación ambiental. Estas áreas proporcionan oportunidades únicas para estudiar la dinámica de los ecosistemas, monitorear la biodiversidad y comprender los impactos del cambio climático y otras amenazas ambientales. También son espacios ideales para llevar a cabo programas de educación ambiental y sensibilización comunitaria, promoviendo la comprensión y el aprecio por la importancia de la conservación de la naturaleza.

La creación y gestión de las ACR no solo implican la delimitación de límites territoriales y la implementación de medidas de protección, sino que también requieren un enfoque integral que aborde los desafíos socioeconómicos y culturales de las comunidades locales. Esto puede incluir el desarrollo de actividades económicas sostenibles, la promoción del ecoturismo responsable y la preservación de prácticas y conocimientos tradicionales relacionados con el uso de los recursos naturales.

ACR Comunal Alto Tamaya-Abujao (Ucayali)

Un ejemplo representativo de estas áreas es la ACR Comunal Alto Tamaya-Abujao en Ucayali. Ubicada en los distritos de Callería y Masisea de la provincia Coronel Portillo, esta ACR abarca 150,010.82 hectáreas de los Bosques de Serranías Aisladas del oeste de la Amazonía y los Bosques de Bambú del Sureste de la Amazonía del Alto Tamaya-Abujao. Su establecimiento tiene como objetivo principal mantener la provisión de recursos naturales y servicios ecosistémicos esenciales para las comunidades locales, además de contribuir a las iniciativas de mitigación del cambio climático.

La importancia de esta ACR se refleja en su papel crucial en la conservación de las cabeceras de cuenca de los ríos Tamaya y Abujao, afluentes vitales del río Ucayali, beneficiando a 495 hogares locales. Además, su presencia refuerza la protección de pueblos indígenas en situación de aislamiento y contacto inicial, evidenciada por la presencia de un asentamiento del Pueblo Isconahua en la zona.

Además, la ACR forma parte de un corredor biológico de conservación junto con la Reserva Nacional Matsés, el Parque Nacional Sierra del Divisor y el Área de Conservación Regional Imiria de Perú, así como el área de conservación brasileña (Parque de Serra do Divisor). Esta colaboración fortalece la protección de especies emblemáticas como el oso hormiguero, sachavaca, maquisapa, huapo colorado, mono aullador, puma y guacamayo, asegurando la preservación de la biodiversidad en la región.

ACR Q’eros-Kosñipata (Cusco)

La ACR Q’eros-Kosñipata, ubicada en los distritos de Kosñipata y Paucartambo en la provincia de Paucartambo, abarca una extensión de 55,319.97 hectáreas. Su principal objetivo es proteger los frágiles ecosistemas de punas de los Andes Centrales y yungas peruanas, destacándose por la preservación de los bosques relictos de queñual y podocarpo.

Este nuevo espacio de conservación desempeña un papel fundamental al preservar las cabeceras de cuenca de los ríos Rocomayo, Huaysampilla (tributarios del río Pillcopata) y el río Queros, asegurando un suministro vital de agua para aproximadamente 90,325 hogares en el departamento de Cusco.

Además de su importancia para el abastecimiento de agua, la ACR Q’eros-Kosñipata forma parte de un corredor biológico clave junto con el Parque Nacional del Manu, el Parque Nacional Bahuaja Sonene, la Reserva Comunal Amarakaeri y las Áreas de Conservación Privada Bosque Nublado, Wayqecha y Japu – Bosque Ukumari Llaqta. Esta colaboración fortalece la protección de especies emblemáticas como el oso de anteojos, puma andino y lobo de río, garantizando la conservación de la biodiversidad en la región.

El establecimiento de la ACR Q’eros-Kosñipata se llevó a cabo tras un proceso de socialización que involucró la participación activa de las comunidades campesinas Qeros, Quico y Marcachea, así como de las autoridades locales de Paucartambo y Kosñipata. Este enfoque participativo garantizó el conocimiento y la aceptación de los beneficios derivados de su reconocimiento como área de conservación regional.

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