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¿Quién fue Thor Heyerdahl y cómo contribuyó a la arqueología e historia peruana?

Explorador noruego demostró que los antiguos peruanos llegaron a la Polinesia navegando por el océano Pacífico.

Entre los numerosos investigadores y académicos europeos que llegaron al Perú en el siglo XX atraídos por su cautivante, vasta y ancestral riqueza cultural destaca el noruego Thor Heyerdahl, quien contribuyó a la arqueología e historia peruana liderando una expedición que demostró que los antiguos peruanos llegaron a la Polinesia navegando a través del océano Pacífico, el más extenso del planeta. Asimismo, lideró una importante investigación en el sitio arqueológico de Túcume, en Lambayeque.

Thor Heyerdahl nació el 6 de octubre de 1914 en la ciudad de Larvik, Noruega. Fue hijo de Thor Heyerdahl y Alison Lyng. Estudió Biología y Geografía en la Universidad de Oslo, especializándose en Antropología de Polinesia. Su campo de investigación fueron las rutas migratorias polinésicas de las islas Marquesas (1937-38) y de los indios de las costas de British Columbia (1939-40).

Heyerdahl publica en la prestigiosa revista National Geographic en 1941, el artículo titulado “Turing Back Time in the South Seas” (“Retrocediendo en el tiempo en los mares del Sur”). Y ese mismo año publica en la revista International Science el artículo titulado “Did Polynesian culture originate in America?” (“¿La cultura polinesia se originó en Estados Unidos?”).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Heyerdahl se alistó en la unidad paracaidista noruega de las fuerzas aliadas, prestando servicio entre 1942 y 1945.

Culminada la confrontación bélica más grande la historia, Heyerdahl retoma su vida académica y de exploración y viajó a la Polinesia. Mientras estaba en Fatu Hiva, en las islas Marquesas, empezó a preguntarse cómo habían llegado los habitantes del Pacífico a las islas de esa parte del mundo.

Su hipótesis era que los archipiélagos del Pacífico no habían sido poblados solo por occidentales, sino también por indígenas procedentes de América del Sur. Entre otros indicios, Heyerdahl había conocido la leyenda de Kon-Tiki Viracocha, una mitológica deidad peruana había navegado en una gran embarcación de madera desde Perú hacia donde se pone el sol en el oeste.

En la primavera de 1946, Thor Heyerdahl presentó esta teoría ante un grupo de destacados antropólogos norteamericanos, quienes la recibieron con frialdad. Uno de ellos, el arqueólogo Herbert Spinden, llegó incluso a desafiarlo: “Sí, intenta tú mismo viajar en una balsa desde Perú a las islas del Pacífico”. Heyerdahl aceptó el reto y comenzó inmediatamente a planear la expedición.

Expedición Kon-Tiki

Lo primero que hizo Heyerdahl fue reclutar su tripulación. Tras contactar y convencer a cinco hombres muy bien calificados, el equipo partió primero hacia Ecuador para buscar la madera de balsa necesaria para construir la embarcación y luego siguieron hacia Perú para construirla.

A través de contactos personales, Heyerdahl logró que representantes del Ejército de Estados Unidos le ofrecieran para el viaje no solo sacos de dormir, raciones de alimentos de campaña, protectores solares y alimentos enlatados, sino también instrumentos de medición y equipos de radio.

Heyerdahl necesitaba además encontrar una secretaria para la expedición. Gerd Vold, de la embajada noruega en Washington, dijo estar dispuesta a asumir esa tarea. Ella se encargaría, entre otras funciones, de coordinar el contacto entre la embarcación y la tierra.

La tripulación de la balsa Kon-Tiki estaba compuesta por Thor Heyerdahl, Herman Watzinger, Erik Hesselberg, Knut Haugland, Torstein Raaby y Bengt Danielsson. Heyerdahl basó la elección de su tripulación en que sus hombres fuesen personas de valentía inquebrantable y que cada uno de ellos contara además con alguna cualidad única, indispensable para la expedición.

Watzinger y Heyerdahl se habían conocido por casualidad en Nueva York. Watzinger era un ingeniero especializado en técnicas de refrigeración, hidrología y termodinámica, y se encontraba en los EE. UU. desarrollando tecnologías de refrigeración. Quiso unirse a la expedición, a lo cual Heyerdahl de inmediato respondió que sí. Watzinger fue el segundo al mando de la balsa Kon-Tiki.

Erik Hesselberg era un amigo de la infancia de Heyerdahl y marinero calificado con cinco años de experiencia en la marina mercante. Como único miembro de la tripulación de la Kon-Tiki con experiencia marítima, Hesselberg sería el navegador del viaje. Era además graduado en arte, y fue él quien pintó la cara de Kon-Tiki Viracocha en las velas de la balsa.

Knut Haugland había participado como operador de radio en las acciones de sabotaje de la batalla noruega del agua pesada en Rjukan en 1943. A lo largo de esas dramáticas experiencias de guerra, Haugland había demostrado valor e ingenio.

Por su parte, Torstein Raaby era un hombre del mismo calibre que Haugland. También él había sido experto en radio y había pasado muchos meses en la meseta de Finnmark, detrás de las líneas enemigas, en condiciones extremadamente difíciles.

Bengt Danielsson era un antropólogo de la Universidad de Uppsala. Visitó a Heyerdahl durante los preparativos de la expedición Kon-Tiki para pedirle ser incluido. Tenía interés académico en las teorías de Heyerdahl sobre las migraciones y fue así el sexto y último miembro de la expedición, además de ser el único que hablaba español.

Hesselberg tenía conocimientos sobre navegación, pero nadie más en el grupo sabía navegar. Aún menos dirigir y controlar una balsa de madera, conocimiento perdido hacía ya cientos de años. No obstante, Heyerdahl depositó su confianza en que el equipo lograría dominar la balsa a lo largo del camino y en que los vientos del este y la corriente de Humboldt llevarían finalmente la balsa Kon-Tiki hasta la Polinesia. Varios expertos en antropología y en navegación lo consideraron muy improbable que la balsa pudiese llegar a la meta. Muchos argumentaron que se desintegraría después de dos semanas y que la expedición podría asemejarse a una acción suicida.

Los expertos estaban equivocados: a los 14 días, Heyerdahl y su tripulación comprendieron que la balsa era apta para la navegación y resistiría. “La balsa es una embarcación fantástica para navegar por alta mar”, escribió Heyerdahl en su cuaderno de bitácora.

Después de 101 días en el mar, la balsa Kon-Tiki encalló en un arrecife de coral en el atolón Raroia en la Polinesia. La expedición había sido un éxito rotundo y Thor Heyerdahl y su tripulación habían demostrado que los antiguos peruanos pudieron haber llegado a las islas del océano Pacífico en balsas de madera.

En 1948, un año después de la expedición, se publicó el libro: “La expedición Kon-Tiki”. Traducido a más de 70 idiomas, ha vendido decenas de millones de copias, lo que lo hace el libro escrito por un escritor noruego más vendido de la historia.

En 1950 Heyerdahl hizo también un documental sobre la balsa Kon-Tiki, basado en las grabaciones realizadas por la tripulación durante el viaje. La película ganó el Oscar al mejor documental en 1951.

Retorno al Perú y hallazgos en Túcume

Después de 40 años, Thor Heyerdahl retornó al Perú y dirigió, entre 1988 y 1992, excavaciones arqueológicas en el complejo de pirámides “La Raya”, ubicado a las afueras de Túcume, en la región Lambayeque. En el lugar, encontraron 26 construcciones de formas piramidales construidas con bloques de adobe.

Durante el período de excavación, este era el proyecto arqueológico más grande del mundo. Los arqueólogos concluyeron que la ciudad preinca a las afueras de Túcume había sido construida alrededor del año 1,100 d. C.

En marzo del año 1992, los arqueólogos encontraron lo que se convertiría en el principal hallazgo de la expedición: una pared de un templo con un relieve bien conservado que representa hombres-pájaro míticos a bordo de dos grandes embarcaciones. Bajo las embarcaciones hallaron imágenes de olas y de varios hombres-pájaro portando cada uno un objeto redondo.

Cuatro días más tarde, Heyerdahl pudo mostrar el relieve encontrado al arqueólogo Arne Skjølsvold quien exclamó: “Son hombres-pájaro Thor, sentados en cuclillas con un huevo en la mano, igual que en la isla de Pascua”.

Además de una gran cantidad de objetos preciosos, encontraron también algunas pequeñas palas de hoja doble utilizadas para rituales ceremoniales que ya habían conocido en la Isla de Pascua. Este hallazgo, junto al de los hombres-pájaro, constituyó para Heyerdahl una nueva evidencia que confirmaba su teoría de que los antiguos peruanos habrían sido los primeros pobladores de esa isla legendaria.

Con la expedición a Túcume, Thor Heyerdahl concluyó su investigación acerca de cómo habrían llegado los primeros hombres a las islas de la Polinesia Oriental. Estaba convencido de que la respuesta se encontraba en la temprana cultura marítima que había descubierto en Túcume. Otros científicos han demostrado que los primeros habitantes de estas islas llegaron desde el oeste, pero en la actualidad es ampliamente aceptado que alrededor del año 1,300 d.C. hubo contacto entre grupos de pobladores de la Polinesia y de América del Sur.

Dichos encuentros dieron lugar, entre otras cosas, a la llegada de la papa a la Polinesia, y al hecho de que hoy pueda hallarse ADN indígena sudamericano en algunas de las islas más orientales del Pacífico.

Thor Heyerdahl Falleció el 18 de abril de 2002 víctima de cáncer, a la edad de 87 años.

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