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Pacaya Samiria: el aguaje es un bastión contra la deforestación

Una de las grandes amenazas que enfrenta la humanidad en este momento es la deforestación de la selva amazónica.

Por Valery Díaz

Bajo el dosel esmeralda de la selva amazónica peruana, en el corazón palpitante de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, se libra una batalla silenciosa pero feroz. Un proyecto que incluye a emprendedores audaces ha decidido unirse contra la voracidad de la deforestación, una plaga que carcome los pulmones del planeta.

Consideramos que una de las grandes amenazas que enfrenta la humanidad en este momento es la deforestación de la selva amazónica, lo que resulta en altas temperaturas y adversos cambios climáticos”, afirmó Alberto Suárez, gerente de Amarumayo, una empresa del grupo Aje que lleva más de 7 años en la recolección del aguaje, eslabón vital en la cadena de valor de la Amazonía peruana.

En la comunidad 20 de enero, el aguaje no es meramente un fruto, es una herencia, un legado que ha sostenido a generaciones y ahora emerge como bastión en la lucha contra la voracidad de la deforestación.

En tiempos pasados, los pobladores talaban árboles de hasta 40 metros para recolectar los aguajes. Ahora, para combatir la tala, recogen los frutos ascendiendo a las palmeras con un sistema de dos cuerdas, conocidas como estrobos.

La técnica de ascenso a los árboles con un sistema de manejo sostenible es la esencia de esta labor. En lugar de talar, se cosechan racimos, lo que permite que el árbol continúe su ciclo de vida y nutra a la miríada de especies que dependen de él.

El propósito es claro: preservar los árboles que han sostenido la vida en esta región desde tiempos inmemorables. Una danza aérea de destreza y valentía, un ballet en las alturas que desafía la gravedad y asesta un golpe certero a la mano insaciable del hombre.

“Solo adquirimos frutos provenientes de manejo sostenible y que tengan como intermediario a un subidor. [El talar] es una práctica que debería ser abolida completamente”, añadió.

Para Suárez y su equipo, mantener el bosque en pie es más que una consigna, es una convicción arraigada en la comprensión de que un árbol en pie es un tesoro invaluable. No solo otorga oxígeno y agua, sino que también es el pilar de la biodiversidad, el corazón de la vida en esta región primigenia.

Bosques de vida

En la Reserva Nacional Pacaya Samiria, existen 30,810 hectáreas de aguajales, conocidos como “bosques de vida”, las áreas pantanosas donde crecen los aguajes, y en las cuales hay más de 60 especies de flora y fauna silvestre. Estos árboles son oasis de vida, depósitos de carbono que resguardan los secretos de la tierra.

En estas áreas amazónicas habitan miles de especies de flora y fauna, como la tortuga taricaya, el otorongo (jaguar, en quechua), el delfín rosado y el paiche, también conocido como pirarucú o arapaima, un pez de agua dulce considerado uno de los más grandes del planeta.

Creada hace 46 años, esta área natural alberga una importante población indígena que aprovecha sus recursos naturales. Aquí residen siete comunidades que se benefician de la reserva. Una de ellas es la comunidad 20 de Enero, compuesta por 95 familias que desde hace 18 años viven del sembrado y cosecha del aguaje (Mauritia flexuosa), el fruto emblemático de la reserva.

Subidores de aguaje

Frente a esto, la competencia de subidores de aguaje se convierte en una celebración de habilidades, un tributo a aquellos que desafían las alturas para proteger el tesoro de los aguajales. Un premio que trasciende lo material, es un homenaje a la valentía y al compromiso con un futuro más verde y equitativo.

Desde las seis comunidades iniciales en Loreto por parte de Amarumayo, el modelo se ha multiplicado, extendiéndose a 22 comunidades y, finalmente, a 16 comunidades. Cada paso es una victoria para la sostenibilidad y una apuesta por el futuro de la selva amazónica.

Para avivar el entusiasmo de aquellos que se entregan a esta noble práctica, la compañía propietaria del prodigioso Bio Amayu ha decidido forjar la primera competencia de subidores de aguaje, una actividad que permite mantener la integridad de los bosques amazónicos y combatir la deforestación, además de fomentar la igualdad de género. Esta competencia forma parte de las actividades del Mes del Emprendimiento Indígena (MEI), iniciativa que busca revalorar el trabajo productivo de las comunidades de nuestra selva.

Consideremos mantener el bosque, ya que el árbol en pie vale más que uno talado, porque nos brinda muchas cosas imprescindibles para la vida, como el oxígeno, el agua y la biodiversidad.

Amazonía

La Amazonía cuenta con la mayor reserva de agua y la más variada biodiversidad del Perú, uno de los diez países más megadiversos del mundo.

Los expertos estiman que el planeta se halla peligrosamente en un punto de inflexión en la Amazonía, donde se ha perdido 17 % de la selva en los últimos 50 años, acercándose cada vez más al 20% en el que se calcula que los bosques se secarán.

El aguaje tiene múltiples usos como alimento, para la industria, la construcción y la artesanía. Su fruto es considerado un superalimento por su gran valor nutricional.

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